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Análisis de situación del campo nacional y popular argentino


 

Aporte para el debate y generación de ideas necesarias

para la recuperación de la hegemonía política del

proyecto nacional y popular justicialista


Introducción y objetivos

El presente ensayo se realiza a partir de las elecciones para renovación de diputados y senadores del Congreso de la Nación Argentina, de octubre del año 2025. Tiene como objeto analizar los hechos y la situación social y política que viene dando como resultado el ascenso persistente al gobierno, de proyectos regresivos para el bienestar popular y el desarrollo del país. Proyectos encarnados por nuevos personajes que son elegidos libre y democráticamente, aun cuando de manera confesa e in-disimulada sólo representan los intereses de la más concentrada oligarquía nacional, subordinada a la oligarquía internacional.

Estos sectores en el ejercicio del gobierno operan en verificable detrimento de los intereses nacionales y populares, disminuyendo la independencia económica, la soberanía política y la integridad territorial. Boicotean el desarrollo científico-industrial y propician la re-primarización de la economía, y establecen una injusticia social estructurada con retroceso de los derechos y aspiraciones de las clases populares, cada vez más empobrecidas.

Aún así una mayoría creciente de argentinas y argentinos los prefiere en el gobierno, a veces sólo para evitar que lleguemos “nosotros”, los que predicamos Patria Soberana para todos con Desarrollo y Justicia Social. Esa es la realidad paradojal que nos interpela en estos tiempos, o debería. 

Enlaces al documento completo:

Impresión a simple faz (60 hojas tamaño A4)

Impresión a doble faz (30 hojas tamaño A4) 

Dr. Jorge Rachid en Neuquén - 27 de mayo de 2022

El pasado  27 de mayo de 2022 estuvimos presentes en la exposición que dio el Dr. Jorge Rachid, en el Salón Azul de la Universidad Nacional del Comahue, en la ciudad de Neuquén. 

Rachid compartió historia, información y su mirada sobre la geopolítica actual. Cómo influye ésta en nuestra realidad y estrategias para el rumbo del Proyecto Nacional y Popular.

Compartimos aquí el audio y algunas imágenes de la jornada.

CUATRO PATITOS: 2222

No es tan difícil de explicar

Cuáles son las causas principales que tiene Milagro Sala en la Justicia? |  IP - Información Periodística

Milagro Sala está presa hace 2222 días. Seis años y un mes. Me pregunto cuántos condenados con condena firme cumplen esa cantidad de años en prisión. Tengo la impresión que no deben ser tantos. 

Pero no vamos a regalar la discusión al mundo de lo jurídico, porque sería reconocer la derrota de lo político. ¿O a alguien le cabe duda que la prisión de Milagro es profundamente política? 

La prisión de Milagro es una estaca clavada en el pecho de lo que la derecha -el poder para estatal- considera el monstruo de su proyecto: mujer, india, peronista revolucionaria, con un don notable para la organización y sobre todo, muy eficiente. Alguien que convirtió a su organización barrial en el segundo proveedor del estado. Alguien que en un puñado de años construyó viviendas, unidades productivas y un servicio de salud muy superior al del propio estado jujeño.

Claro, el problema fue y sigue siendo la comprobación que el poder popular puede ser muchísimo más eficiente en generar las condiciones del "buen vivir" que ese estado amañado entre partidos que se ladran, pero jamás se muerden.  

Por supuesto que no bastaba con Milagro. El plan fue integral: todos los y las dirigentes de la Tupac encarcelados,  torturados para que se quiebren, perseguidos ellos y sus familias, destrozadas sus fuentes de trabajo, entre otras bellezas "republicanas"... Sus edificios, sus personas jurídicas, todo, suspendido. Borrado de un plumazo. Y -cereza del postre racista- toda la obra destruída. 

Nada que envidiar al sistema colonial que aún parece sonar como música en los oídos dominantes. Si alguna vez lograron sacar la cabeza de la mierda, que les quede claro que no va a volver a ocurrir.

Escribir el nombre de Gerardo Morales, solo para sentir desprecio por una parte de una sociedad que se percibe justa y democrática, aunque tenga que vivir tapándose la nariz y justificando hechos peores que los que le imputan a Milagro.
Escribir en cada pared física o virtual LIBERTAD A MILAGRO SALA.

Y, sin duda, abrir lo más posible la discusión sobre los modales de la democracia y de las almas sensibles y correctas ante la brutalidad  -justificada, naturalizada por innumerables vías- de la derecha.
¿Es posible después de 6 años y un mes creer que hacen falta muchísimo más que gestos institucionales? ¿Alcanzan? ¿Se vuelven abstractos mientras los días -¡las vidas!- pasan?
 

En este día y cada día, 

  • ¡libertad  y reparación a los presos políticos!.
  • A los pueblos que representan.
  • Democracia en Jujuy.
  • Buen vivir para todos y cada uno de los habitantes de nuestro Norte Grande y nuestra Patria Grande.

Gracias, Milagro. No olvidamos ni perdonamos. Y, si pudiéramos, todos te abrazaríamos y te cebaríamos un mate.

Amor y agradecimiento para vos, desprecio para tus carceleros.

Sebastián O. Nofal.
La 49 - Tucumán.

Homenaje a la figura de Eva Duarte de Perón (Evita)

En este nuevo aniversario del paso a la inmortalidad de Evita, hacemos nuestro homenaje y conmemoración compartiendo esta historia de vidas. Vidas que el trabajo solidario y comprometido de Evita sacó de la marginación y el olvido, para darles la oportunidad y condiciones del progreso. La historia ayuda a comprender por qué Evita vive en los corazones del pueblo.


Se tomó el último mate, "el del estribo", recibió el beso en la frente que cada día le daba su mamá, y emponchándose bien, salió a la aún noche de aquella madrugada de invierno. Uno de los hermanos más chicos la acompañó. Caminaron rapidito hasta la terminal de colectivos, ella con su bolsito colgando del hombro. Se cruzaron con el diariero al que saludaron como todos los días, a Don José el panadero, y a Doña Laura la kioskera. 

Ya estaba allí, en la Terminal de Micros de Victoria, ronroneando cansinamente el destartalado omnibus que la llevaría a su trabajo. Sacó su boleto y subió, saludando casi por costumbre a sus habituales compañeros de viaje. Le tiró un beso con la mano, a su hermano que la veía desde la dársena. Se acomodó en un asiento, y acurrucándose contra la ventanilla trató de robarle al viaje un ratito más de sueño. 

-Susana, vamos que ya llegamos- le dijo el chofer del colectivo. Se despertó sobresaltada, pensando que ese viaje de cuarenta minutos había sido demasiado corto para dormir. Agarró su bagayito de ropa y deseando un feliz viaje al resto del pasaje se bajó en la ruta, en el medio de la nada.

Apenas en el horizonte algunos rayos de luz despuntaban mortecinamente. Susana y sus diecisiete años quedaron solitos cuando las luces rojas traseras del colectivo se alejaron. Se subió el cuello del saco y cruzó el alambrado. Hacia mucho frío. Poco más de media legua separaban la ruta de la escuela. El canto mañanero de algun zorzal, y el crepitar de la escarcha bajo sus pies, fueron sus compañeros de camino.

Llegó a la Escuela Rancho ya con las luces del sol sobre sus hombros. Era una tapera miserable que tenía el título de "escuela". Tres paredes de adobe, ya que la cuarta se había caído. Techo de paja y piso de tierra. Cuando llovía tenían que sacar los pupitres afuera porque adentro se inundaba. 

Entró a su Escuelita y dejó sus cosas arriba del desvencijado escritorio. Poco después, llegó la otra maestra, ya que Susana y sus diecisiete años, la identificaban como la maestra recién recibida de la Escuela Normal. Su compañera, mayor que ella, ya cargaba con varios inviernos como ese, sobre sus espaldas.

Prendieron un brasero y trataron de acomodar los bancos, esperando la llegada de los niños.Uno a uno fueron llegando, casi todos descalzos, caminando o a caballo. Hijos en su mayoría de alemanes del Volga, que allí estaban aprendiendo la lengua de su nueva tierra. Una vez que estuvieron todos, izaron la gastada celeste y blanca en el mástil de palo en aquel lugar olvidado de la patria. Ceremonia importante para aquellos niños nacidos allende los mares,porque ese raído paño blanquiceleste, les señalaba su argentinidad.

Las maestras vivían en un ranchito de una vecina del lugar, que les alquilaba una piecita, ya que vivir en la escuela era imposible. Estaban alejadas de lunes a viernes, ya que el viaje desde Victoria hasta Chilcas, aquel desolado paraje entrerriano, hubiese consumido mucho dinero de sus menguados sueldos. 

Un día, la maestra mayor apareció con una cámara de fotos.Juntaron a todos los chicos frente al rancho y sacaron varias fotos. Las revelaron, las pusieron en un sobre y las enviaron a la mítica y lejana Buenos Aires, a una Fundación. Lo hicieron como el naúfrago que arroja un mensaje en una botella al mar, sin muchas esperanzas.

El tiempo pasó, y pasó, y no tuvieron noticias de aquella carta. Hasta que un buen día vieron venir por el camino polvoriento a varios camiones trayendo materiales de construcción. Obreros venían en ellos. Pocos días después tenían una escuela nueva, reluciente, con una casita al lado para que las maestras tuvieran donde vivir. Inclusive los niños tuvieron sus primeros zapatos y juguetes. Los varones nunca habían tenido una pelota de verdad y las nenas, muñecas que parecían bebés auténticos. 

Cuando todo estuvo listo, entre sollozos de alegría, aquellas dos maestras pudieron izar con orgullo la nueva celeste y blanca en un mástil decente. Hasta la bandera de Belgrano ondeó con  orgullo y gallardía, como un símbolo de redención. La escuela vieja fue demolida para evitar recordar aquel oprobio de años.

Alguien en la lejana Buenos Aires había recibido aquella botella arrojada al mar y había respondido como debía ser, sabiendo que los únicos privilegiados son los niños.

Con estas líneas, sin ser yo peronista, quería recordar a la Señora María Eva Duarte de Perón, en un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad. Porque lo malo se critica, pero lo bueno se rescata.


Ahhh !!!.... Aquella maestra de diecisiete años, llamada Susana Nieves Osuna, era mi mamá.

¡Feliz solsticio de invierno! ¡Feliz año nuevo! Y memoria activa con los Pueblos originarios

Ahora en nuestro solsticio de invierno cuando pasó la noche más larga y el día más corto, comienza a aumentar nuevamente la energía del "Inti" (el dios sol), y es el tiempo propicio para renacer, renovarse y crecer. De los cambios culturales por la colonización del norte el festejo del año nuevo en verano es quizás el más contra-natura, y valdría recuperar la verdadera fecha del "Willka Kuti" (retorno del sol en Aimara), el "Wiñoy Tripantu" (año nuevo mapuche), y el "Inti Raymi" (fiesta del sol inca), como lo celebraban los pueblos originarios. La pandemia no nos permite esas celebraciones colectivas, ojalá el próximo año se pueda. 

 Wiñoy Tripantu 2021

Este Wiñoy Xipantu es un mensaje de la naturaleza

PERO TAMBIÉN TENGAMOS MEMORIA de los padecimientos sufridos por nuestros pueblos originarios, en particular de la Patagonia. Para eso reproducimos este texto que nos llegó vía Susana Salinas:

EL HOLOCAUSTO DEL QUE NADIE QUIERE HABLAR...
Los campos de concentración de la “conquista del desierto
Los sobrevivientes de la llamada “Conquista del Desierto” holocausto argentino fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos.A mitad de camino se montó un enorme campo de concentración en las cercanías de Valcheta, en Río Negro. El colono Galés John Daniel Evans recordaba así aquel siniestro lugar: “En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (…) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos; ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: ‘poco bara chiñor, poco bara chiñor’ (un poco de pan señor)”.1
La historia oral, la que sobrevive a todas las inquisiciones, incluyendo a la autodenominada “historia oficial” recuerda en su lenguaje: “La forma que lo arriaban…uno si se cansaba por ahí, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y…iba de a pie. Ahí quedaba nomá, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro… muy triste, muy largo tamién… Hay que tener corazón porque… casi prefiero no contarlo porque é muy triste. Muy triste esto, dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. Dice que un primo d’él cansó, no pudo caminar más, y entonces agarraron lo estiraron las dos pierna y uno lo capó igual que un animal. Y todo eso… a mí me… casi no tengo coraje de contarla. Es historia… es una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, ¿no?...único yo que voy quedando… conocé… Dios grande será… porque yo escuché hablar mi pagre, comersar…porque mi pagre anduvo mucho… (…)”. 2
De allí partían los sobrevivientes hacia el puerto de Buenos Aires en una larga y penosa travesía, cargada de horror para personas que desconocían el mar, el barco y los mareos. Los niños se aferraban a sus madres, que no tenían explicaciones para darles ante tanta barbarie.
Un grupo selecto de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires rumbo al puerto. Para evitar el escarnio, un grupo de militantes anarquistas irrumpió en el desfile al grito de “dignos”, “los bárbaros son los que les pusieron cadenas”, en un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y “patriótico” que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso “desfile de la victoria”.
Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la isla Martín García. Desde allí fueron embarcados nuevamente y “depositados” en el Hotel de Inmigrantes, donde la clase dirigente de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional que titulaba “Entrega de indios”: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”.3
Se había tornado un paseo “francamente divertido” para las damas de la “alta sociedad”, voluntaria y eternamente desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre para explotar.
En otro articulo, el mismo diario El Nacional describía así la barbarie de las “damas” de “beneficencia”, encargadas de beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes, quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia”.
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus propiedades, ahora iban por sus familias. A los hombres se los mandaba al norte como mano de obra esclava para trabajar en los obrajes madereros o azucareros.
Dice el Padre Birot, cura de Martín García: “El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer; porque en la pampa todos los sentimientos de su corazón están concentrados en la vida de familia”.4
Se habían cumplido los objetivos militares, había llegado el momento de la repartija del patrimonio nacional.
La ley de remate público del 3 de diciembre de 1882 otorgó 5.473.033 de hectáreas a los especuladores. Otra ley, la 1552 llamada con el irónico nombre de “derechos posesorios”, adjudicó 820.305 hectáreas a 150 propietarios. La ley de “premios militares” del 5 de septiembre de 1885, entregó a 541 oficiales superiores del Ejército Argentino 4.679.510 hectáreas en las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego. La cereza de la torta llegó en 1887: una ley especial del Congreso de la Nación premió al general Roca con otras 15.000 hectáreas.
Si hacemos números, tendremos este balance: La llamada “conquista del desierto” sirvió para que entre 1876 y 1903, es decir, en 27 años, el Estado regalase o vendiese por moneditas 41.787.023 hectáreas a 1.843 terratenientes vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel período.
Desde luego, los que pusieron el cuerpo, los soldados, no obtuvieron nada en el reparto. Como se lamentaba uno de ellos, “¡Pobres y buenos milicos! Habían conquistado veinte mil leguas de territorio, y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron –siquiera en el estercolero del hospital– rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo”.5
Los verdaderos dueños de aquellas tierras, de las que fueron salvajemente despojados, recibieron a modo de limosna lo siguiente: Namuncurá y su gente, 6 leguas de tierra. Los caciques Pichihuinca y Trapailaf, 6 leguas. Sayhueque, 12 leguas. En total, 24 leguas de tierra en zonas estériles y aisladas.
Ya nada sería como antes en los territorios “conquistados”; no había que dejar rastros de la presencia de los “salvajes”. Como recuerda Osvaldo Bayer, “Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia, que llevaba el nombre en tehuelche de “el ojo de Dios”, fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado “Descanso del horizonte” pasó a llamarse “Monseñor Fagnano”, en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz” 5.
Referencias:
1 Walter Delrio, “Sabina llorar cuando contaban. Campos de concentración y torturas en la Patagonia”, ponencia presentada en la Jornada: “Políticas genocidas del Estado argentinos: Campaña del Desierto y Guerra de la Triple Alianza”, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Poder Autónomo, Buenos Aires, 9 de mayo de 2005. Citado por Fabiana Nahuelquir en “Relatos del traslado forzoso en pos del sometimiento indígena a fines de la conquista al desierto”, publicado en http://www.elhistoriador.com.ar/…/sometimiento_indigena_con….
2 Testimonio recogido en Perea Enrique: “Y Félix Manuel dijo”, Fundación Ameghino, Viedma, 1989. Citado por Fabiana Nahuelquir, op. cit.
3 El Nacional, Buenos Aires, 31 de diciembre de 1878.
4 Álvaro Yunque, Historia de los argentinos, Buenos Aires, Anfora, 1968.
5 Manuel Prado, La guerra al malón, Buenos Aires, Eudeba, 1966.
6 Osvaldo Bayer, “Rebelde amanecer”, Buenos Aires, Página/12, 8 de noviembre de 2003.
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